No intentes atraparme, he aprendido a volar.

Hace un año hice una maleta. No tenía muy claro el destino ni la duración del viaje, pero la cargué de todo lo necesario en diferentes estaciones, climas, sentidos de ánimo y recuerdos. La llené de ganas, de ganas de mundo, de ganas de vida, de ganas de mí.

Hace un año cogí un billete de ida esperando aprender un idioma y descubrí a una nueva persona y lo hice sin necesidad de irme a La India o pagarme un retiro espiritual (a pesar de estar tentada por ambos). Lo hice dando un paso hacia atrás a los prejuicios y aprendiendo a amar todo lo que a primera vista resulta desconocido.

Hace un año soñaba, reía, hablaba y creía en un solo idioma y a día de hoy, pienso, siento, confío, deseo y creo en todas las lenguas que forman parte del escenario en el que vivimos y, aunque reconozco que siempre habrá una sola para llorar, ahora sé que se puede ser feliz en tantos idiomas como acentos hay en el mapa mundi.

¿Qué cómo lo he conseguido?

Viajando.

10454440_10153526902519043_3602195108429784618_n

Compréndeme, no te voy a pedir que te cojas el primer macuto tamaño mochilero hippie y te pongas a recorrer el mundo, en realidad no te voy a pedir nada más que aproveches este verano y cada aventura en coche para descubrir algo nuevo, algo distinto a tus ojos. Que ya que este año no nos da para el crucero por Punta Cana, por lo menos disfrutemos la tarde en el parque con los amigos, las vacaciones en Torrevieja, los sabores del nuevo restaurante chino de debajo de casa. Nunca se sabe donde se encuentra la puerta de embarque rumbo a nuevos mundos.

Volar fuera de España me ha dado mundo para amar y aunque he aprendido a valorar mucho más lo que tenemos en casa, también he descubierto que se puede ser feliz abriendo tu mente a nuevos horarios, tu olfato a nuevos olores y tu paladar a otros sabores, porque todos sabemos que las lentejas de tu abuela siempre serán las más buenas, pero estoy segura de que ya no las necesitas comer cada semana.

Volar fuera de España me ha hecho amar a mi país y aprender a decir con orgullo que soy española y que mi tierra vale por si sola más de lo que los telediarios nos deprecian y las noticias nos asustan. Al margen de colores, partidos o esquemas, España es mi rincón favorito para aterrizar y también mi motivo para seguir volando.

Volar fuera de España me ha aportado la capacidad de amar, apreciar e indagar en esta localización llamada Mundo y ahora puedo asegurar que generalizar es el peor de los pecados, juzgar el mayor de los delitos y rechazar el castigo más espantoso.

¿Quieres un consejo?

Aprende a volar, y hazte un gran favor: no te quejes más. Valora lo que tienes y la oportunidad de estar descubriendo con cada paso que das.

Deja de esperar en lo desconocido el olor a casa y empieza a familiarizarte con el perfume del mar, los matices del viento y el ritmo de los juncos. Ellos serán el motor que te den la fuerza para amarrar el día de mañana. Rompe las barreras de la lógica, de lo correcto y sé libre.10407672_10153453246649043_5216644147391284368_n (1)

 

Piérdete. Piérdete cómo si no hubiera ningún objetivo más que el encontrarse al dar la vuelta al mundo, y entonces empieza a respirar libre de prejuicios.

Aventúrate, tírate al precipicio más abrupto y grita con fuerza tu nombre, de cara y con los brazos abiertos. ¿Por qué has de mirar al suelo cuando te presentas de cara a la vida? Ten seguro algo, nadie en el mundo tiene más claro lo que eres capaz de hacer más que tu mismo.

Huye del “esto no me gusta”, “yo no quiero hacer eso”, “ya si eso me pongo mañana” y “en mi casa esto no pasa”, porque, ¿sabes qué? El viaje ya ha empezado.

Empezó hace tiempo, cuando hiciste las maletas rumbo al “si quiero”.

Y nunca terminará, a no ser que tu lo desees.

Y no lo voy a negar, a mí también me costó. Comparé tantos platos, tantas estaciones, el calor, los colores, las duraciones, los abrazos, los silencios. Comparé por miedo a enamorarme de algo más bonito a lo que ya tenía, a lo que ya conocía. Hasta que perdí el miedo y ahora mi único límite es el cansancio de mis piernas, la fatiga de mi cabeza, el reposo de mi pecho, en conclusión: el infinito.

¿A qué estás esperando?

La aventura ya ha comenzado.

Y continuará…

arenas

Anuncios

Un comentario en “No intentes atraparme, he aprendido a volar.

  1. Nena… me encanta.

    Admito que yo ya me lancé hace tiempo y que pasé la frontera miedos, añoranzas… la lingüísticaaa todavía le queda! Pero esto que cuentas se lo daría a leer a mucha gente que he conocido a lo largo de mi estancia aquí. Gente que ha dado el paso, pero que no avanza, que está todavía enraizada a España y que no ve más allá. España es lo mejor y están aquí porque no les queda otra… A estas personas le enseñaba yo lo que has escrito porque tienes más razón que un santo! como yo digo… y así verían que sí que se puede disfrutar y amar otras culturas. Que solo hay que quitarse el filtro chorizo, paella y chiringuito. Que hay más y que, aunque no sea comparable, también se puede disfrutar.

    En fin, que muy bien, muchas felicidades. Sigue escribiendo para que pueda seguir leyéndote!! 🙂

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s