ATENTADOS A LA GASTRONOMÍA ESPAÑOLA

Ya es primavera en el Mundo Inglés

Abril llega a su fin…

Las lluvias del monzón se racionan y disminuyen de 6 días a la semana a solo 4 (si eres afortunado), las camisetas de tirantes y estampados incombinables protagonizan los escaparates de las tiendas más inaccesibles para una camarera de cafetería de comarca, los escotes y minifaldas en las noches de fiesta siguen siendo exactamente igual de exuberantes y “trending” que en Navidades, pero algo ha cambiado. Se nota en el ambiente, ahora te apetece a ti también quitarte las medias de esparto y darle un respiro a la piel para que vuelva a ser color carne. Es oficial, ya es primavera en el Mundo Inglés.

A pocos milímetros de los almendros en flor y la sangre alterada me sorprendo añorando un plato de cocido, aprendiendo a hacer lentejas con salchicha (a falta de chorizo) y rezando para que me quepa un pedazo de tortilla en el “tuper ware” de mañana.

Cada vez que miro hacia atrás y veo todos los meses de invierno pasados por agua pienso en todo lo que he aprendido, y me sorprendo. He aprendido a hacer una compra de la semana por menos de 10 libras, he aprendido a racionarme la cantidad de tartas y bollos que me meto en el cuerpo por semana (o al menos estoy en proceso de…), he aprendido a hacer tortilla de patatas, lentejas y croquetas con los ingredientes ingleses que he podido pillar y lo más importante… he aprendido a no confiar en las etiquetas “typical spanish” de todo aquello que he ido encontrando en mi camino.

Con los meses te das cuenta, aquí lo único “typical spanish” que hay somos nosotros; la cantidad de pringados que venimos a echarle horas para empezar a ganar dinerito y aprender el dichoso idioma universal. Nosotros somos el “typical spanish” y no los calamares a la romana del Lidl.

Lamentar ser tan crítica sería lo más “polite”, pero mi paladar empezaba a pedirme a gritos que me pronunciara acerca de esta aberración a nuestra querida cultura de fogones y tomates de la huerta. Y ha llegado el momento:

España, país de riqueza natural. Tierra de colores, de lluvias norteñas y soles de verano. Olor a vida y a fuego lento. Variedad, tradición, innovación, riesgos y aciertos.

España; tortilla, paella, jamón, gazpacho, lentejas, croquetas, pescaito frito, pisto, fabada, papas arrugas, albóndigas, pulpo, gambas al ajillo, pimientos de piquillo… Y el hambre que me ha entrado solo con escribirlo.

España podrá no enorgullecerse de su situación actual, de la capacidad de organización que nos abruma con cada telediario, las fotografías de desalojos, el paro, los becarios explotados remontando la crisis, las listas de corrupción que dan vida a los periódicos y cada una de las razones por las que cada día un español más abandona su hogar para poder dar un paso hacia delante en su carrera.

Pero somos como siempre hemos sido, un país de riqueza natural allá donde vayas. Y eso lo sabemos, por eso siempre “volver a casa” protagoniza la cabeza de los “bucket lists” de muchos de los que ahora estamos mirando los tutoriales de Arguiñano, porque confiamos y amamos nuestra casa, nuestro país y nuestros pucheros.

 

Uno de los avisos que siempre nos dan antes de emprender nuestro viaje es el popular mensaje conocido como: “prepárate para la comida, porque fuera de España no se come tan bien”. Pues tengo que decir que sí, a mi sí me avisaron de lo mal que se comía aquí y lo caro que era todo, pero yo comer no he comido tan mal y he aprendido a apañarme con los gastos.

La gastronomía inglesa queda lejos de la dieta Mediterránea, el aceite de oliva o las ensaladas de tomate con atún; se caracteriza por la “boiled potatoe” como bandera nacional y las coles de bruselas como icono en los billetes.

Paquetes envasados al vacío protagonizan las secciones de congelados de todo supermercado que se precie. La comida oriental, india, turca o italiana se ha transformado en la nueva típica comida inglesa, y todo absolutamente todo, se fríe con mantequilla y si puede llevar bacon, será un acierto en tu plato. Y lo respeto, para gustos los colores, pero mi color es otro.

Con semejante percal, no es de extrañar que adoren las famosas “tapas españolas”, aunque siempre encuentran la manera de darles su toque “mágico”.

No quiero decir que carezcan de gusto culinario, pero me limito a asumir que más de una estrella Michelín se cortaría las venas en forma de estrella si vieran los sacrilegios y patadas al sentido común que producen a nuestra gastronomía maravillosa los preciados británicos.

He visto de todo, mis ojos han sangrado de lástima al ver un “typical spanish” en la portada de un paquete de patatas sabor chorizo o un sándwich de sabor paella con arroz en su interior y… chorizo. Porque la paella aquí tiene chorizo…

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Emprendedores españoles, chefs que vinieron aquí y se dejaron llevar por el gusto de los maestros en “boiled potatoes” para llegar a fin de mes y ahora se atreven a mutilar su propia cultura con una tortilla de patata de grosor diccionario Oxford, de colores insalubres con tropezones de pimiento y chorizo en la base… Me da penica.

Es lo que vende…

Pues no sé muy bien a quién, pero yo me marcho a un “KFC” antes de sufrir intoxicación por mutación de mi cultura.

Esta como muchas otras cosas las aprendes cuando pegas el salto, y te adentras en Britishlandia o en el país que hayas elegido como destino de aprendizaje: que tu tortilla se convertirá en la mejor excusa para una fiesta improvisada, encontrarás a un grupo de paisanos riéndose y haciendo fotos en la sección de productos españoles del súper y a lo mejor hasta llegas a tener un grupo de amigos solo con la excusa de probar todas estas exquisiteces Gourmet y seguir vivo para contarlo.

Hasta que aprendamos a exportarnos al mundo…

Yo con el tiempo he elaborado mi propia teoría: España es un país de oro que se vende como bisutería de mercadillo. Por eso nos reducen a nuestra costa del sureste, nos juzgan por la locura etílica que vivieron en Benidorm y se comen la tortilla con chili, jalapeños y chorizo con la etiqueta “Made in Spain” creyendo que en realidad eso es un producto típico español.

Queridos amigos, lectores culinarios, chefs españoles o simplemente personas con sentido común que os afinquéis ahora en cualquier país que no sea nuestro hogar, os invito a que llevéis una tortilla al trabajo, cocinéis una paella a vuestros compañeros de piso o aprendáis a hacer pisto para los días de lluvia. Podremos estar fuera de casa, pero al menos traeremos un trocito de España a nuestro plato en los días de morriña y esperanzas de vuelta en picado.

Porque en algún momento tendríamos a aprender a cocinar como nuestras madres…

 

¡Que aproveche!

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2 comentarios en “ATENTADOS A LA GASTRONOMÍA ESPAÑOLA

  1. La rica comida española y que o digas aprendes a cocinar no te queda otra aquí donde estoy es todo diferente la comida occidental carisima así que te apañas como puedes para no comer dia si y día también cuencos de arroz frito o noodles jajajajj un beso te leo eres genial me encanta tu blog

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  2. Tengo un secreto: los ingleses, aunque muy escondida tras los oscuros take aways e interminables estanterías de comida preparada en los supermercados, tienen su gastronomía. Sí, sé que no me creeréis y que pensaréis que sus “Cottage Pie”, “Shepher´s Pie”, etc sólo se cocinan en los pubs, pero no es así. Mi “hostmother” era una cocinera del nivel de nuestras abuelas españolas. Y, si bien es verdad que las jacked potatoes y los “peas” al vapor estaban siempre presentes en las daily dinner servidas puntualmente a las 6 de la tarde en invierno y 7 en verano, los pies caseros no tienen nada que ver con los de por ahí. Y los fines de semana era otra historia ya que más allá del Sunday Roast hay muchos platos. Que te levantas a las 11 de la mañana y ves como se derrite una bola de mantequilla en una sartén y no te imaginas que unas horas más tarde eso será un Lancashire Hotpot. Horas y horas con toda la paciencia del mundo guisando la carne de cordero en un lento “chop-chop-chop” que a mi me recuerda mucho lo nuestro, a nuestra caldereta de cordero que mi abuela decía que había que hacer sin prisas. Y claro, es verdad que no se puede comparar un plato con otro, pero están muy ricos los dos.
    Reconozcamos que en España cada vez se cocina menos, que compramos las lentejas del Hacendado y hay más comida a domicilio y en eso parece que los ingleses (como en muchas otras cosas) nos llevan ventaja. Ya no saben ni lo que comen.
    Yo ya me he hecho una experta en “pies”, “roasts” y guisos de ternera, he aprendido a sustituir nuestro chorrito de vino por una Ale y he descubierto la Marmite. Y al final, lo que de verdad se echa de menos de España son sus productos principales no el Pimentón de la Vera (que también). La carne aquí sabe diferente y lo que llaman seafood a los españoles nos da la risa, por lo que entiendo que a la paella del sandwich o la del “Typical Spanish Restaurant” le echen paprika en cantidades industriales y hasta chorizo typical spanish made in Poland.
    ¿Atentado a la gastronomía española? Sí, pero es que después del after en Magaluf o Benidorm se van a “Casa Pepe” a comer tapitas y no es de extrañar que vuelvan a Inglaterra con los recuerdos un poco confusos.

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