“Singing in the rain”. Acabando con los prejuicios. Cantando en asilos.

Una artista que cogió sus maletas dirección UK.

Bournemouth, 14:30 de la tarde, autobús 1b dirección asilo. Nervios a flor de piel, último repaso del top ten años 60 en Reino Unido: Beatles y ABBA. Sol por la ventana; impacto al ver el sol por la ventana, ¿de verdad estoy viendo el sol por la ventana? Respiro, intento calmarme, va a salir bien…va a salir.

Me encuentro intentando darle sentido a lo surrealista que es ir a Inglaterra a aprender inglés y acabar dando un concierto en un asilo. ¿Será verdad que las oportunidades llegan cuando menos gritamos al cielo en busca de respuestas? ¿Será…? ¿De verdad estoy viendo el sol por la ventana?

Respiro. Esto viene de lejos.

Desde pequeña he soñado con vivir del teatro, que no es lo mismo que ser famosa. Supongo que es algo normal, muchas niñas cuando les preguntas qué quieren ser de mayor responden en seguida:

  • Actriz, princesa, bailarina o presidenta del gobierno.

Yo por el contrario siempre decía:

  • Quiero trabajar en el teatro, pero no ser famosa.

Y lo hice… a medias. Pude hacer teatro, convertir mi sueño en realidad, pero nunca he podido pude vivir de él, aunque sí gracias a él.

Ensayos, castings, audiciones, conciertos, estrenos en salas donde cobras en base a cuántos amigos engañas para que te vayan a ver, noches en vela escribiendo textos, carreras en el metro con tablones de madera… sueños de purpurina como el que dicen. Pero Euros… en negativo. La cultura en España no vive su mejor momento, y el teatro… el teatro simplemente nunca lo ha vivido  .

Todo esto ya lo sabía cuando dejé España para venir a aprender inglés a Britishlandia. Pero una gran parte de mí esperaba encontrar al gran dragón en la tierra del teatro: audiciones, teatros donde trabajar, obras que ver, música en la calle… Supongo que todo eso lo tienes si te mudas a Londres, pero si te vienes a una comarca de menor número de habitantes que Talamanca de la Serena, pues… no.

Bueno teatros hay, o mejor dicho, hay uno que se convierte en iglesia los domingos. Las audiciones se llaman entrevistas de trabajo, y tienes suerte si te sale bien el guión y te contratan creyendo que tu nivel de inglés es de verdad “Advanced”. Las mejores obras que puedes ver se titulan: señoras saludándose en la puerta del súper (aún sigo preguntándome como pueden ser tan falsas). Y la música en la calle es protagonizada por los berridos de las gaviotas cuando a algún niño se le ha caído el fish and chips al suelo.

Con semejante percal, es lógico y normal que este trayecto en autobús dirección a mi primer asilo donde voy a convertirme en “la cantante española” tenga tanta relevancia.

Todo empezó hace unos meses, cuando aquel músico vino a mi cafetería y empezó a hablarme de su banda, le conté a lo que me dedicaba en Madrid y nos cambiamos los teléfonos. Al cabo de las semanas empezó a mandarme mensajes con audiciones y contactos para cantar en toda nuestra área. Un día decidí probar a llamar y hoy me encuentro aquí, en el 1b dirección a mi primer asilo.

Zapatos de plástico brillante, vestido rojo y ordenador en el bolso, aprieto el botón del autobús: he llegado a mi destino.

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Al bajar me encuentro con un sendero lleno de árboles con un letrero en letras románicas que indican la entrada del asilo. Pasadizo de árboles, plantas enredaderas en las macetas y un caminito de piedras blancas me indican que he llegado a la casa de Blancanieves y los siete enanitos. No supe identificar la puerta de entrada, ni si era el lugar correcto hasta que encontré una rampa elevadora con una barra metálica para silla de ruedas a menos de medio metro de un timbre con forma de candelabro antiguo.

Llamo, espero. Llamo. Me abre una sonriente señora y me invita a ver la sala de actos. En mi camino a la sala me imagino un pequeño escenario al lado de un piano, tal vez una mesa con un equipo de sonido y muchas sillas alrededor del entablado.

Eso como bien digo, es lo que me imagino. Al llegar la realidad se aleja bastante de mis imaginaciones varias. Un salón pequeñito, como el de casa de mi abuela, lleno de butacas con señoras y señores durmiendo la siesta haciendo un círculo al borde de un televisor con el “Cifras y letras” versión británica.

  • Thank you. Can I have a chair for the computer, please?
  • Of course! And you can start as soon as you want.

Lo cierto es que estaba lejos de mis expectativas. Pero era lo más cerca que estaba de una audición, un teatro y todos los motivos por los que decidí dedicar mi vida a interpretar.

Sin saber muy bien si abrir la boca para cantar y despertarles de la siesta, hablar con ellos o llamar a una enfermera para que recogieran a una señora que no dejaba de gritar: “Hello”, opté por sentarme y entablar conversación con la única mujer que vi con los ojos abiertos. Pensé en mi madre: qué me diría ella si estuviera aquí, qué haría si ella pudiera verme, y vi de nuevo a mi adorable señora mayor. A su primera sonrisa, me atreví a levantarme, coger aire y comenzar a actuar:

  • Ladies and gentlemen, welcome to my show.

Algunos ojos comenzaron a despegarse, pero seamos honestos, de diez ancianitos que había en el salón, tenía a tres despiertos. Empecé a cantar, a sonreír a la única señora que me miraba con los ojos como perlas. Y me recordó a casa. Y se lo regalé, lo que quiera que pase aquí, señora: para usted.

Al tercer tema, la mitad estaban despiertos, sonriendo, dando palmadas con sus manos en sus rodillas, mirando al infinito: recordando, reviviendo.

Entonaba “Singing in the rain” cuando de repente una voz de ultratumba hizo todos sus esfuerzos por secar la babilla de su camiseta y acompañarme con el estribillo. En ese momento, recordé el auténtico sentido que tiene ser artista y descubrí que no hay precio posible que pague esta experiencia de vida. Porque no sólo son acordes, no son sólo letras olvidadas. Son experiencias ligadas a esa canción que escucharon cuando por primera vez su padre compró la radio del salón, el tema de Elvis que cantaban en sus fiestas de cumpleaños, el “I want to hold your hand” más bailado en cualquier graduación, un ABBA de banda sonora cuando enseñaron a caminar a sus hijos. Y ahí es cuando la música y mi trabajo ya no tiene precio.

Olvidadas mis ansias de audiciones, castings, teatros y espectáculos, recordé que el único motivo por el que a día de hoy sigo luchando por este sueño es mucho más humilde: es por ellos, y por mí. Es por el público y la magia de compartir con ellos ese momento único que les hace sentir y por con siguiente a ti también.

Jugamos con emociones, somos magos de la comedia, de armonías y arpegios.10847512_10153177384214043_3132951182613809399_o Y cuando en mi país consigan comprenderlo, entonces quizás daremos un paso más hacia el entendimiento más puro, el más humano.

 

 

 

 

 

 

  • Mamá, ya lo he hecho. Ha sido difícil,pero ha sido increíble. Has estado conmigo.
  • Siempre estamos cariño, enhorabuena.
  • Papá, ya he terminado el concierto. Ha sido una de las experiencias más increíbles en toda mi carrera.
  • Y eso vale mucho más que el dinero, nunca lo olvides.

A medio paso entre buscar el siguiente escalón en Britishlandia y seguir haciendo cafeses, con tantas experiencias fallidas en mi proceso de búsqueda laboral, me di cuenta de que la mayor aventura estaba siendo vivida en ese momento, que esto: el hacer cafés, el tropezarme con las palabras en un idioma que no es el mío, el comer patatas y arroz más de 4 veces por semana, el frío y la lluvia, todo esto es temporal y terminará tan pronto como yo lo desee, pero todas estas lluvias de estrellas, estos ángeles de la guarda, mis compañeros de vida, todos los regalos que van apareciendo por cada momento en el que deseo matar a alguien o abrazar a mi madre, todo esto se llama Vida, merece la pena cruzar el charco para valorarlo.

 

Porque esto es, y siempre será… una Aventura en Britishlandia.

 

Continuará…

9 comentarios en ““Singing in the rain”. Acabando con los prejuicios. Cantando en asilos.

  1. Muchas gracias por el blog, nos ayuda muchísimo a los que ya tenemos el billete de ida y un sin fín de preguntas y curiosidades sobre como puede ser nuestra nueva experiencia en las “cálidas” tierras inglesas. Ayuda mucho el saber que hay mas gente que le está ocurriendo lo mismo que a tí. Ale un saludo!!

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  2. Muchas gracias por el blog. Nos ayudas mucho a los que ya tenemos el billete de ida sobre un sin fin de preguntas y curiosidades con las que nos vamos a encontrar en esta nueva experiencia en la “cálidas” tierras inglesas. Es bueno saber que hay más gente que le está ocurriendo exactamente lo mismo que a tí. Un saludo!!

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    1. Muchísimas gracias Mario. La intención principal cuando empecé era un desahogo, porque “La Isla” puede ser complicada cuando venimos de nuestro hogar, pero con el tiempo se ha convertido en una aventura que compartir con todos vosotros. Me alegra que te haya gustado o conmovido. Aquí seguiré con las aventuras y las locuras en Britishlandia. Un saludo fuerte y… ¡¡a por ello!!

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  3. Oh capitan, mi capitan!

    Seguro que has visto la peli “El club de los poetas muertos” y recuerdas el momento en el que el profe les dice a los alumnos en la clase que las profesiones generales (medico, abogado…) son necesarias para la vida, pero la poesía, la música y el arte en general son necesarios para vivir. Pues tu post me ha recordado a ese momento de la peli.

    Estoy de acuerdo contigo en que se hace cuesta arriba vivir en el paraíso de las nubes y el fish’n’chips, pero que a la vez se viven muchas historias que te enseñan lo que merece la pena de la vida. También se conocen a muchas personas que son un privilegio y, aunque no te conozca, me alegra haber llegado a uk para haber escuchado y comprendido mejor tu historia.

    Vaya biblia! Jaja. Solo queria agradecerte el ser asi, una persona que persigue su sueño y regala vida sin miedo ninguno.

    Muucha mierda y a por todas! Un abrazo Emmisima 😀

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    1. Muchísimas gracias por tu comentario, para nada he tenido la sensación de “Biblia”, sino todo lo contrario. Me hace muchísima ilusión tu mensaje y que me compares con una de las mejores películas de todos los tiempos 🙂 Muchísimas gracias de nuevo, por aquí seguiremos compartiendo aventuras 🙂 Gracias!

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