La española que llega a trabajar al hotel: adentrándome en Dirty Dancing. PARTE I.

Todo español que se precie debe venir a Inglaterra con un plan A, es decir, antes que el B tener un sitio donde asentar el culo o un contacto que te salve de las lluvias torrenciales que llegan exactamente dos minutos más tarde del sol del Sahara.

En mi caso, vine con un viaje super pack-preparado. Una amable española que organiza viajes con su hermana para estudiantes y adolescentes ansiosos por adentrarse en el universo de las Wh questions, me introducía en esta isla.

Dicho esto, continuaré diciendo que mi “package” (fusión de pack y de viaje  para los no bilingës) comprendía, como ya he explicado en relatos anteriores, un maravilloso mes en una escuela cristiana super sweet y dulce con un montón de gente hiper feliz procedentes de portadas de revista, profes muy molones y un alojamiento en una casa increíble con la mejor hostmamá del mundo entero, CL.

Este “packaje” incluía también una entrevista de trabajo y un puesto casi asegurado en el hotel “Palacio Marino” a las orillas del mar británico.

Dicha entrevista fue bastante bien, entendí las preguntas que me hicieron y a penas parecí subnormal con la cara de comprensión de listening.

Hasta aquí todo iba maravilloso. Skypeaba con mis papás a diario para decirles la cantidad de mariposas que había atrapado o lo fabulosos que eran los paseos por los bosques de la “Fairitopia de Crichu”, ellos felices y yo no demasiado ñoña en este país Grey and Green.

Pero llegó; llegó el momento en el que mi impoluta e icónica alma empezó a corromperse por un universo alternativo al de los cánticos de exaltación cristiana y el té con pastas de las cinco… a este momento lo llamaré: Adentrándome en Dirty Dancing.

Seguramente hayáis oído hablar de esta película. Es una peli muy sexy y molona de una familia de gente sweet que se va de campamento a hotel en un pueblo de la playa y la hija es corrompida por el atractivo de un guapérrimo profesor de baile con pantalones estrechos y camisa negra, todo acompañado de los bailes salsón/guarrillos de los trabajadores del hotel y la moda ochentera que determina el éxito de una peli con un nombre cuanto menos, sugerente.

Llegados a este punto puedo proceder con mi paralelismo.

Tras mi fabulosa, formal y correcta entrevista, mi jefe me agregó a Facebook. Esa maravillosa red social donde los jefes espían las fiestas y parrandas de sus currantes. Para su decepción soy una siesa teatrera que prefiere un chocolate con madalenas antes que un calimora en las fiestas de un cutripueblo.

El caso es que el susodicho optó por conocerme a través de esta red social del demonio. Su inglés era poco claro, pero mi comprensión lectora del lenguaje internestual británico era negativo, es decir, cuando en español quieres mantener una conversación normal lo haces de la siguiente manera:

“ Hola Fulgencio, ¿cómo te encuentras esta mañana?”

Pero si el mensaje va a ser enviado por alguna plataforma cibernética, la cosa se convierte en:

“Ola Fulgn, cmo t va t2 tio? (flamenca, flamenca, monito) “

Pues lo mismo sucede en inglés. Un idioma con el que aún tengo problemas en la comprensión lectora cibernética. De manera que me limité a decir a todo que si y que gracias. Es a lo que en España llamamos un nivel de inglés Medio, que viene a ser lo mismo que “ni puta idea pero apañamos que da gusto”, pues eso. Acepté a ir a probar el trabajo el domingo y ver qué tal.

Mi experiencia en este primer día de trabajo fue bastante fructífera y agotadora. IMG_20150921_174915Trabajar en un hotel cuando toda tu experiencia se limita a dirigir actores, hacer el payaso y tomar fotos es cuando menos un reto considerable.

Cuando llegué, lo primero que hicimos fue dar un tour completo por las zonas más molonas que nunca jamás vería como trabajadora del hotel, es decir, spa & habitaciones caras y chachis, salas de masajes… luxurys inaccesibles para una camarera. Porque resulta que eso es lo que voy a ser, pero bueno me he visto bastantes series americanas como para saber que eso aquí es lo más popular y sociable.

Una vez visitados los jardines del Edén, procedieron las presentaciones de un montón de gente que hablaba muy raro y que tenían aspecto de ser todos muy amigos.

La primera persona a la que me presentaron iba a ser mi guía durante todo el día, su nombre: JK.

JK es un tío muy enrollado, demasiado abierto para ser inglés, camina con un desparpajo típico de “El príncipe de Bel Air” y habla como si fuera el tipo más majo de la faz de la tierra. El hombre va por el hotel como por su casa, coge salchichas de las bandejas y hace bromas de todo, un tío enrollado que se dio cuenta que la mejor forma de dirigirse a mi era hablando despacito y con buena letra.

Lo dicho, mi curro es ser camarera de bautizos, bodas, comuniones y banquetes en general. Pero nosotros tenemos más estilo que en España y hacemos cosas así como colocarle las servilletas a los clientes o dejar los platos a la de una como Fuenteovejuna. Algún problemilla tuve yo con las salsas, la temperatura de esos instrumentos del demonio y correr de un lado para otro, vaya que aún no estoy hecha a esto pero oye que si he venido a Inglaterra a improve my english saber poner la mesa con cinco tenedores me va a venir chachi para Nochebuena y Navidad en mi querido Madrid.

Ay casita cuánto te extraño…

En fin, tras una velada tranquila, una novia histérica, unos platos ardientes y unas cuantas sonrisas falsas, finiquité mi primer día de curro. Volví a casa caminando, lloviendo y decidí parar en una tienda a comprar agua, al pagar debí hablar muy mal porque el dependiente me respondió con un amigable:

  • Where are you from?
  • Spain, Madrid.
  • Oh, Hola Biuenius chiias.

No hay nada peor para un exiliado como este momento, el momento en el que te vas sintiendo bilingüe con una pronunciación impoluta, típica de anuncio de Vaugan y va algún personaje británico y te pregunta que where are you from… ¡¿ Acaso no parezco británica?! ¿Es que mi bilingüismo aún se encuentra en pañales?

Bueno llevaba sólo dos semanas en estos lares, la aventura no había hecho más que empezar.

Continuará…

2 comentarios en “La española que llega a trabajar al hotel: adentrándome en Dirty Dancing. PARTE I.

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